Primer día: llegamos a Delhi, hacemos realidad el sueño

El cielo de Nueva Delhi

Empecemos tranquilos:

Nuestro primer hotel era el Meditation Palace en Nueva Delhi. Para ahorrarnos problemas y evitar empezar a discutir nada más llegar con los locales, pedimos un transfer por wassap al dueño del hotel, que nos facilitaron al precio “estandar” de un taxi: 800 rup.

Al llegar al aeropuerto cambiamos dinero en el mostrador de Thomas Cook, justo antes de llegar a las cintas del equipaje. No nos dimos cuenta hasta más tarde, que nos “colaron” (no voy a decir que intencionadamente) un billete de 1.000 rupias falso (+/-13,50€). Por lo que recomendamos cambiar el dinero en rupias directamente en bancos o en origen en vuestro banco en España.

El Taj - Parada obligada en viajes a la india
El Taj – Parada obligada en viajes a la india

Good morning Nueva Delhi:

Llegamos sobre las 09:00 de la mañana (hora local) y la verdad que ver una persona con nuestro nombre esperándonos, al salir de la zona de recogida de equipajes, nos des-estresó bastante… ¡El coche había que verlo! se caía a pedazos y tenía un tufillo extraño, pero funcionaba el aire acondicionado, así que todos contentos. El conductor no tenía ni idea de inglés y nos tuvo esperando un rato mientras pagaba el parking.

El camino hacia el hotel fue el primer impacto y la verdad, fue “duro” ese primer instante: una ciudad de cielo plomizo contaminado, con mucho tráfico y muy ruidosa, con estrés aparente y superpoblación de gente. Las aceras con personas viviendo en la calle y haciendo sus necesidades ahí mismo… la impresión de casas a medio hacer, de pobreza y suciedad, perros callejeros, cerdos callejeros, vacas callejeras… ¡CAOS!

 

El cielo de Nueva Delhi
El cielo de Nueva Delhi

Pero tranquilos, se trata solo del primer día y del defecto de mirar con unos estándares europeos de “como se debe vivir”. Cuándo te das cuenta que nosotros NO somos un aspiracional de modo de vida para ellos, y cuándo entiendes cómo es su visión de la familia, sociedad de castas (prohibidas sobre el papel), entiendes que les gusta su modo de vida, su no violencia, entiendes su resignación y paciencia innata… cuándo miras con sus estándares sobre la vida y la felicidad, entenderás la “normalidad” de todo aquello y sin duda, llegarás a amarla.

 

 

Y es que para ellos, lo marciano y loco es ser como nosotros, si no eres capaz de mirar con esas gafas “hindús”, serás una de esas personas que describen la india como algo durísimo, cuándo para mí y Marta, ha sido uno de los países más maravillosos y felices que hemos visitado (y al que estamos seguros que volveremos), pero la “arrogancia colonizadora” nos hace juzgar lo que vemos, asumir que lo nuestro es mejor y no entrar a entenderlo (no os engañéis, estoy feliz de mi piso con agua caliente en una calle limpia y asfaltada)… bueno, este blog y los post sobre este viaje estarán llenos de ejemplos de lo que digo y de lo que para mi, considero clave para disfrutar de verdad la india.

Bajamos del taxi dos horas después y tras confirmar que el tráfico en Delhi es lo más parecido a un parking gigante en el que apenas se mueven los coches, nos golpea un calor pegultoso que hace difícil respirar, en ese momento solo pensamos en aire acondicionado y ¡agua!

Habitación del Meditation Palace en Delhi
Habitación del Meditation Palace en Delhi

Al entrar en la guest house (Meditaton Palace) nos recibe Abhi (al que conocíamos por whatsapp desde Madrid), no pudimos empezar mejor. Un gran tipo, risueño y súper amable. Abhi tiene la guest house muy bien conectada entre dos líneas de metro y tiene un planning de visita a Nueva Dehli que nos pareció completísimo, muy organizado y realista. No dudéis en ir a esta guest house.

También se ofreció a cambiarnos el dinero (lo que quiere decir que iba a ir a un banco a hacerlo) a nosotros no nos sirvió porque ya lo habíamos hecho en el aeropuerto, pero ahora, después de conocerle diré que es de toda confianza y en absoluto busca un beneficio propio en lo que te ofrece (no pide comisión ni propina), su único negocio es hospedarte y que le recomiendes al irte y desde luego, ¡LO RECOMENDAMOS!

Además es un plus que Abhi viviera unos años en Brasil, hablar muchos idiomas y entre ellos, entiende y se defiende en español, por supuesto el inglés muy bueno.

Nuestra habitación estaba en la tercera planta, con ascensor, que por el aspecto, no creo que usara ningún huésped (otra vez más los estándares europeos fastidiando y generando rechazo) pero era lo único que usaba Abhi.

Llegar a una habitación grande con ventiladores y aire acondicionado era un auténtico paraíso comparado con el calor, más de 30 grados, y la humedad de Delhi.

Y ahora, poco a poco

Desmontamos las mochilas, descansamos un poco y salimos a enfrentarnos a la atmósfera que se genera en la ciudad, en la que no se ve el cielo por la contaminación, la superpoblación de personas, coches, ricksaws, bocinas y olores…

Nos fuimos a comer al lado del hotel a un centro comercial y hacernos con galletas y litros de agua (kit de supervivencia estandar de nuestros viajes) para, después de un paseo, pasar la tarde de siestas y organizando el resto del viaje.

Lo bueno de los centros comerciales es que no hay que regatear. Muchos productos no tienen el precio puesto, para evitar “estafas” y precios hinchados en estos productos, sobre todo los importados, tienen el precio marcado en la letra pequeña de la etiqueta. Si le dais la vuelta encontraréis el precio recomendado de venta, buscad antes de preguntar.

Dimos un paseo por un parque cercano, vimos como unos niños jugaban a cricket y como la gente que paseaba no se extrañaba si había un cerdo rebuscando en una basura, o un mendigo casi desnudo paseando por las inmediaciones.

 

Paseo por una calle de Nueva Delhi:

Por el paseo, se nos ofrecían rickshaws en todo momento (el tuk tuk indio), que puede ser a motor o tracción humana modo bicicleta, pero entienden el NO casi a la primera, no agobian con la venta como si nos pasaba en Etiopía o Marruecos, eso nos gustó, te dejan hacer tu vida.

Tras el paseo por el barrio y las primeras fotos de rigor, volvimos a la habitación para descansar del viaje, de la boda, de la resaca…

En el refugio de nuestra habitación teníamos de todo, nevera, ventiladores, baño con ducha, tele, wifi aire acondicionado. Fue muy divertido dar con las combinaciones de los interruptores (no entiendo los cientos de interruptores que hay en una sola habitación), para ver qué encendía que cosa…

Hubo un rato que se fue la luz en todo el barrio (lo que refuerza mi miedo a usar el ascensor de la guesthouse), que Abhi achacó a la súper población. Fue casi una bendición cuándo volvió la luz, así, con el ruido del ventilador y el aire acondicionado… conseguimos dejar de escuchar la continua bocina del tráfico inagotable de esta ciudad.

Por cierto, ¡La TV en india es genial! Tienen canales dedicados exclusivamente para aprender a bailar Bollywood.

Estábamos agotados de todo lo anterior al viaje, así que este primer gran día en la india lo pasamos planeando, generando expectativas y ansiedad por ¡conocer más de lo que había ahí fuera!

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